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Cuando la hipocresía educativa excluye por ser distinto

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FUENTE: REDACCIÓN RdO

Por Alejandro Jeandet

Cuando la hipocresía educativa excluye por ser distinto, es la llaga viva que por estos días hiere el corazón de los padres de, el niño R, que con solo seis años, no logran obtener una vacante para que su hijo, pueda comenzar el primer grado en nivel primario en el año 2017.

Nancy y Emiliano Ocampo, nos recibieron en el seno de su hogar, en la ciudad de Tigre, provincia de Buenos Aires, cansados de las promesas incumplidas, de las sonrisas fingidas, de respuestas evasivas de distintas instituciones educativas, no dudaron en hacer pública su angustia para plasmar su verdad. Hablamos de los periplos que deben pasar los padres de niños con algún grado de discapacidad, ellos, que deberían ser contenidos, por el contrario soportan la discapacidad administrativa de un sistema cruel, la que se olvida en muchos casos de los derechos constitucionales que poseen nuestros hijos.

La familia Ocampo, padece en carne propia, la indiferencia absoluta del sistema educativo privado bonaerense, los papás de, el niño R, quien como diagnostico médico solo posee, “retraso severo en el lenguaje”, situación que no le impidió prácticamente concluir su nivel preescolar. R, es uno más, como cualquiera de su edad, juega y disfruta de todo, posee además un amplio conocimiento tecnológico. Característica típicas de un chico nacido en este siglo, maneja tanto su computadora, teléfono celular de sus padres, tablets y cuanto adminiculo electrónico para disfrutar de la música, videos infantiles, entre tanto, pero claro (…), aún no habla, y eso para los colegios privados sería en la provincia de Buenos Aires, un factor excluyente.

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Los progenitores, como todos, luchan por brindar lo que mejor tienen a su alcance, por tal motivo, y gracias al gran esfuerzo de su trabajo quieren que su hijo tenga la posibilidad de ser incluido en el sistema educativo primario. Según nos contaron, la mayoría de los colegios privados que consultaron, una nómina de 10 cercanos a su domicilio, los cuales tienen admisión de chicos con capacidades diferentes, tratan muy livianamente el tema, pero eso sí, todos rondan con un mismo costo promedio de cuota mensual, unos 6 mil pesos.

Nancy con sus ojos iluminados por el  brillo que denota la angustia cargada en lágrimas, nos confiesa, hoy la mayoría de los colegios se visten, entre comillas de humanos, por admitir entre sus alumnos algún niño con síndrome de Down. Lo hacen, porque a simple vista son disímiles, pero, cuando ven a un niño con retraso madurativo, directamente nos excluyen (…).

Casi con un nudo en la garganta, Nancy, quien también es docente de educación física para niños con discapacidad, confiesa, hoy, vende más la imagen de un niño Down, en medio de la escuela, a que tener, un niño que pasa desapercibido en la foto como mi hijo (…). Suena muy triste saber que teniendo recursos económicos, las escuelas solo vean como único factor su conveniencia, cuando se olvidan del elemento fundamental de la educación, potenciar el valor humano.

Resulta casi imposible de entender que a esta altura del siglo, donde se ponderan tantos colectivos sociales, hoy la educación, que es un derecho absoluto e ineludible que poseen nuestros hijos, nadie vele para que se cumplan. Todo es burocracia, mientras tanto el reloj corre, y las soluciones para el niño R, deben ser para ayer, por eso nos aflige saber que hay gente que ocupa lugares sin saber su real función.

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Colegios privados, privados de humanidad, frente a la cara de estos jóvenes padres que luchan para que su hijo, pueda ser escuchado, con sus acciones, los establecimientos niegan el ingreso a la educación. Tal vez, el niño R no habla porque, él sí, está escuchando todo aquello que sus padres dicen y el resto no los sienten. Esta lucha, debe ser una lucha de todos los argentinos, es un reclamo de ese canto silencioso que la vida del niño R grita sin ser advertido.

Por tal motivo, pedimos a la Sra. Gobernadora de la Provincia de Bs. As., Licenciada María Eugenia Vidal que por su intermedio, instruya al Sr. Ministro de Cultura y Educación de su provincia, Dr. Alejandro Finocchiaro, para que interceda como máxima autoridad educativa y se revierta todo esto. No podemos contar en nuestro sistema educativo, y menos en el privado, de escuelas que priven a nuestros hijos de educarse, por solo ser distintos, el niño R, clama por ser incluido, sus padres quieren lo mejor para él, y es el estado quien debe velar por sus derechos.-

Nota: en la redacción llamamos al protagonista “el niño R” pues se trata de un menor de edad, respetando así su identidad y la ley.

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