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Ellos están perdidos

 

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FUENTE: REDACCIÓN RdO

Por Alejandro Jeandet

Ellos están perdidos, de quién hablo, de la tripulación del Tunante II, Jorge Benozzi (63), Mauro Cappuccio (36), Alejandro Vernero (63) y Horacio Morales (64), todos amigos, que desde el 26 de agosto del año 2014 están no solo a la deriva del océano, sino también a la orfandad de las injusticias propias del hombre y sus leyes del mar.

Es difícil en este mundo y en este siglo entender que más allá de aquella pseudo seguridad que sentimos al montarnos en un viaje, a un auto, un tren, un avión o un barco no entendamos cuán desprotegidos estamos cuándo algo sale mal. Para la dotación del Tunante II que zarpó del puerto de San Fernando el 22 de agosto de 2014, de la rivera de la provincia de Buenos Aires, para ellos, nada era extraño.  Todo era alegría por la hazaña a cumplir, de poder llegar a la costa brasileña tal como lo habían planeado en el verano, pero que retrasos en reparaciones de la nave, la partida se había demorado hasta el invierno de aquel año.

A las pocas horas de navegación, inconvenientes en el velero, hicieron que debieran hacer puerto en Uruguay, para así retomar su travesía rumbo a Brasil. Pero, el destino quiso para ellos reservarles un nuevo desafío, a estos marineros argentinos, que lejos de haber salvado los inconvenientes en la tierra oriental, no sabían que en el ingreso a las aguas brasileñas, el mar y su fuerza combinados con la potencia de una tormenta increíble, los hacía dar vuelta campana.

La noticia la brindaron ellos mismo, empapados por el mar, golpeados por los periplos del embate, lograron tener señal en su teléfono satelital, y allí avisar a casa de lo sucedido. Solo pudieron decir, estamos bien (…), tuvimos un accidente, la tormenta nos dio vuelta (…), estamos bien (…), tras un silencio abrupto, la comunicación se corto. De este lado, en Buenos Aires, ya nada fue igual para nadie, el dato no era menor, estaban vivos y estaban aún a flote, pero, qué hacer a tantos kilómetros de ellos (…).

Dicen, qué la necesidad hace al ser, y eso fue tal vez, la llama que encendió a las mujeres de los tunantes, ellas, demostraron que harían todo lo necesario para repatriar a sus hombres perdidos en el mar. La historia es casi conocida por todos, puesto que sus familiares y solo sus familiares, junto a una, marinería de amigos virtuales, gracias al océano de las redes sociales, lograron torcer en varias oportunidades, los protocolos obsoletos y casi oxidados en el tiempo de las leyes marinas de tres países.

De aquel tiempo, pasaron ya un año y nueve meses, y de ellos nada se sabe, la última luz mediática fue cuando una serie de cartas navales con imágenes de satélites brindadas por el estado, marcaron similitudes a las dimensiones del Tunante II. Los datos señalaban, que tal vez estarían a la deriva aun, casi frente a nuestro continente Américano, entre Uruguay y Argentina, por allí, en algún sector.

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La familia sigue esperando.-

En el medio, la ilusión de querer encontrarlos siempre está latente, aunque con los ataques del paso del tiempo, muchos debieron aprender a convivir con estas heridas de silencio e indiferencia. Las familias, agotaron todo lo que tuvieron en sus manos, ilustrando con datos numéricos y gráficos, convirtiendo a simples integrantes de la red social en expertos rastreadores del mar.

Fueron sus reseñas, las que sirvieron para desarrollar cartas de deriva y fueron ellos mismos, quienes alertaron a buques en tránsito, para que al pasar por esas coordenadas verifiquen esos rastros. Hoy, ya sin acceso a las imágenes de satélites, no hay más trabajo para poder seguir observando, para poder seguir alimentando la esperanza de encontrarlos.

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La imagen que reabrió la busqueda.-

Pero el tiempo pasó, y claro (…), son 4 hombres contra el resto del mundo, cuatro almas perdidas en el mar que buscan dar con la carta naval rumbo al puerto del alma de sus seres más queridos. Volver a casa (…), volver a tierra, para fundirse en un abrazó y compensar así, esa angustia de sus mujeres que aun siguen esperando.

Qué curioso verdad, fue el mar el que unió al mundo, y por el mar nos descubrieron como un nuevo continente, pero, siendo está, una de las más antiguas formas de viajar, es raro que no existan reglas propias de este siglo para poder rastrear a quien navega en un velero.

Tal vez a la tripulación del Tunante II sea hoy, muy difícil de encontrarlos, pero era mucho más fácil ubicarlos cuando a horas del accidente, ellos nos brindaban señales concretas y ni que hablar de todo lo que aportó su familia con la búsqueda. Es posible, qué hoy, a esta altura, nadie reflexione al respecto, qué no exista un solo legislador, que exija una nueva ley, que quién quiera cruzar el mundo con un velero, lo haga tal vez, por ejemplo, con un rastreador satelital y que esté, sea gratuito e universal.

Quizás no estemos tan lejos, de que, esta historia pueda reivindicarse y no sé (…), se me ocurre tal vez hablando en voz alta, gestionar una nueva ley del mar, o tal vez una Ley Tunante, llamarla así, en honor a ellos, que siguen perdidos. Somos terrestres que poco sabemos del mar, por ellos, por la tripulación del Tunante II debemos generar un nuevo protocolo, nuevas exigencias y entrenamientos, para quienes en naves de porte pequeño puedan seguir navegando pero, con garantías de ser rescatados en caso de emergencia.

Claro, esto demanda una reestructuración de todo un mundo ajeno al mundo moderno, pero esto que le pasa a los barcos pequeños, también les pasa a los aviones, que cuando caen en el mar, se tardan semanas, meses y hasta a veces años en hallar rastros. Pero estos, vuelan con ventaja, sus cajas negras guardan los últimos segundos, con baterías marinas que aguantan hasta un mes emitiendo señal para ser ubicadas (…), esto, no se podría exigir por ley ahora que sabemos todo lo que sabemos.

Ellos, están perdidos, por favor, exijamos justicia, se deben cambiar los protocolos del mar, no podemos permitir que sean abandonados, no nos perdamos en el mar de la indiferencia. Mientras tanto, su familia solo pide una entrevista, solo 5 minutos con el Presidente, Sr. Mauricio Macri, estos argentinos, también lo necesitan.-

 

Si querés saber más sobre la causa, clicando en Tunante II ingresas a su webo oficial.-

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